lunes

A la mitad ..


El trabajo que me ha ocupado a lo largo del semestre, tiene que ver con exploración dio aspecto espiritual del ser humano, ya sea a través de meditaciones solitarias o de ritos comunitarios. Sé, de antemano, que este es un tema amplísimo, basto y casi podría decir, molesto en su grandeza.

No logro comprender aún las estrategias del arte como objeto fetiche, aunque me gusta sorprenderme y ser llevado a lugares distintos a través de una pieza o un concepto. Sin embargo, no puedo evitar sentir que esto, estoy jugando infantilmente a la realidad, mientras que la verdadera realidad está pasando en otro lado, muy lejos del museo o las galerías, inclusos ejes de la escuela.

Hacer surgir magia o crear ilusiones intelectuales, al simbolizar o crear algoritmos, se me está apareciendo como una actividad tediosa, elitista y artificial. Es divertido y quizás algunas veces excitante; pero no puedo dejar de sentir que lo más esencial y profundo del proceso está siendo dejado de lado. La obsesión por alcanzar LA pieza y el trabajo solitario e individual me tiene cansado.

Lamentablemente me he enfrentado con la imposibilidad de encontrar en la metodología del arte una salida a mis necesidades; y tampoco estoy de ánimo como para dejar de dormir en busca de una beca. Antes de entrar a la escuela, tenía una vaga idea de lo que el arte significaba, y sin duda, lejos estaba del circo con el que me encuentro ahora; condescendencia al límite, separación entre grupos sociales que hiere.

Según mi mundo, el arte puede tener una función social bien clara; si acaso no definida per se, si con una evidente incidencia en un grupo social determinado. Es claro que el mercado actual del arte si tiene incidencia en un grupo social, solo es que ya estoy harto de ese grupo, snob, distante y privilegiado. 

Alrededor del globo terráqueo hay miles de historias desarrollándose, miles de comunidades con problemáticas vivas. El peligro de abordar esas problemáticas con fines artísticos, es que la mayoría de las veces se deja de lado la problemática y simplemente se la utiliza para un fin artístico. Obviamente no puedo generalizar, y hablo solo de mis experiencias en el arte. 

Si bien es muy seductor dejarse envolver por la retórica de alguien más, o por el brillo cegador del poder que tiene el conocimiento en sí mismo, no puedo dejar de preguntarme. ¿Qué sentido tiene saber esto para la comunidad a la que está siendo presentada esa información? Y ¿Quién tiene acceso a ella?

Veo con amargura como son aplaudidas replicas de piezas artísticas de antaño, la repetición perfeccionada de modelos del pasado, olvidando peligrosamente que aquellas obras surgieron dentro de un contexto y con una razón especifica. Surgieron de la reflexión y de la observación, del entendimiento de su momento histórico y social; no como demostración sensual de habilidades.

Voy a generalizar, pero por ejemplo, en la Esmeralda, el concepto de comunidad está borrado, no hay discusión ni profundidad lejos de un afán económico. Me parece que si alguna vez suceden cosas interesantes en la escuela, (que las hay), será por las carencias y deficiencias de ésta, más no porque el alumno sea apoyado y alimentado a algo más que la producción, (con la esperanza de que sea bendecido con el honor de una beca y así engordar el CV y el ego de la institución y de los profesores). Como si eso beneficiara en algo a alguien más que un diminuto grupo, como si eso moviera a aquel "artista" de la comodidad de pertenecer a una clase social anestesiada, ciega y egoísta.

Ideas y reflexiones me atormentan o me iluminan, ¿porque debería sacrificarlas en pos de un ente tangible y digerible, bien legitimizado con cara de obra de arte? Me parece que estas protestas y estas criticas absurdas que estoy escribiendo, tienen una repercusión más directa en mi entorno, que un objeto inteligente, pretencioso y muerto. 

Podría decir que tengo intereses sociales y sonar como cualquier artista relacional. Pero en serio, tengo intereses sociales y si tengo que poner en la balanza producción artística y problemáticas sociales, definitivamente me inclino por lo segundo. ¿No es acaso la única continuación posible para el arte? 

Una vez más, no estoy dejando de lado el hecho de que el arte esté empapado de su contexto y de su actualidad; pero me parece que la influencia del arte en la sociedad, en general, es secundaria, casi invisible para los no iniciados. Ahora entiendo que tampoco estoy negando el mercado y la necesidad de que existan diferentes niveles de apreciación de un fenómeno. Solo quiero hacer presente que estoy harto de que la única posibilidad que se aparezca para el arte, por lo menos en esta escuela, sea aquella relacionada con el FONCA, Kurimanzutto, etcétera, (yo creo que es bastante claro a que arte me refiero).

Lo interesante de las artesanías, por ejemplo, es que vida, arte y creencias son uno mismo. Y aunque hoy en día tienen un mercado especifico que las consume, sus orígenes son meramente sagrados. 

¿Cuáles creo que son las estrategias del arte que funcionan para mi? Aquellas que potencian un sentido, un factor de la realidad y uno o varios significados, pero pensados específicamente, si no para dar respuesta, si para poner la mirada en una pregunta que está siendo preguntada por alguien más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario